Taller de pan

El lunes 16, Carolina, una madre del AMPA, nos enseñó a hacer pan casero. Fue toda una experiencia, a la que aportaron la suya muchas madres especializadas en el tema.

Todos los que participamos en el taller, niñas y niños, madres y padres, disfrutamos un montón amasando la harina y dándole forma al pan. Y por supuesto, probando un trozo crujiente, sabroso, de buen pan casero.
Si os apetece probar suerte, podéis encontrar la receta en el AMPA. Vale la pena intentarlo.

Huerto

Poco a poco el invierno va quedando atrás y las tardes se van haciendo más cálidas. Es el momento de continuar trabajando en preparar los nuevos bancales, de sembrar nuevas semillas, ¡de colocar espantapájaros! Pronto organizaremos un taller para fabricar los nuestros.

 Mientras tanto, el huerto sigue su marcha. Ya sabéis, estamos todos los lunes, martes y viernes por las tardes, a partir de las 16:30. Da gusto estarse ahí un rato, hundir las manos en la tierra, ver a los niños curiosear y jugar al aire libre. Parece increíble que estemos al lado de la carretera. Merece mucho la pena.

Cine y bizcochos

Puesto que no pudimos tener sesión en enero, este mes tuvimos doble proyección.

Binta y la gran idea.

Por un lado, vimos Binta y la gran idea, un corto de Javier Fesser que forma parte del largometraje En el mundo a cada rato, producido con la colaboración de UNICEF, en el que cinco directores dan su visión sobre distintas realidades que afectan a la infancia. Binta y la gran idea muestra algunos de los problemas a los que se enfrentan los niños y niñas en el África subsahariana, desde la mirada inocente y optimista de su protagonista, una niña de siete años.

De esta experiencia, Fesser, el director de la película, ha dicho: “Era fácil intuir que haciendo una película a medias con un buen puñado de niños de una aldea perdida en el África subsahariana íbamos a aprender más nosotros que ellos. Pero nadie hubiera imaginado tanto. Ni tan hermoso. Ni tan útil. Ni tan imprescindible”.

Azur y Asmar

Además, el último viernes del mes vimos la película de animación Azur y Asmar, dirigida por Michel Ocelot, el director de Kirikú y la bruja.

Azur y Asmar es una fábula, un cuento de hadas que nos habla de tolerancia y convivencia, de racismo y prejuicios, de la dureza de la inmigración. Michel Ocelot nos regala una película de animación de una factura bellísima, que nos cautiva, no sólo por el argumento, sino por su magnífico e imaginativo uso de los colores y los volúmenes, tan diferentes a los del cine de animación comercial, que nos subyugan y hacen de esta película una más que recomendable propuesta, no sólo para niños sino para todo aquel que mantenga intacto su sentido de la maravilla.